La otra "víctima"


IBA a besar a mi amiga cuando, para mi mala pata, el vecino empezó a gritar y violentar a su mujer. Avergonzado, no me quedó más que echarla y esconderme. Es lo que nos toca en esta rutina espantosa: el agresor nos aterra a todos. Desconozco qué harán los otros, pero yo me refugio bajo las mantas de la cama como cuando niño.

Después de tantos golpes, finalmente, la vecina ayer se murió. Menos mal. Me ahorró de comprar un equipo estéreo, porque estaba por complementar el encerrarme junto con poner música. Hubiera sido injusto endeudarme por culpa de ella.

Imagen © Fuente

Comentarios

  1. Casi siempre hay víctimas colaterales eh. Como siempre muy bueno Julio. Abrazos

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  2. Bueno, ahora a disfrutar del silencio.... total todos nos hemos de morir, verdad?

    Je.

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  3. Muchos juzgarán a este muchacho en los comentarios, pero te aseguro que son contados los que intercederían en una situación así.
    Bien retratado, Julio.
    Saludos.

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  4. Y eso es lo que somos, cobardes.

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  5. Una forma muy... especial de rehuir la realidad. Hay muchos que prefieren ignorar lo que ocurre a su alrededor por brutal que sea.

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  6. El protagonista no era el ser más empático del mundo, desde luego... Besotes!!!

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  7. Lo he leído dos veces, dos, y sigo sin palabras Julio.
    Un micro muy real, así es el bienestar del cobarde.
    Un abrazo.

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  8. Desinhibirse del dolor ajeno.
    Un saludo.

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  9. Con humor negro retrataste una realidad cruda y que no cede.
    Muy bueno, Julio.
    Abrazo.

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  10. Una pena que no se denuncien los hechos y al agresor, de nada sirve esconder la mirada cuando la realidad está ahí, aunque sea un micro, encierra muchas verdades detrás de él.

    Besos.

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  11. tratas un tema muy actual.
    saludos

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  12. Durísimo micro, Julio David. Una verdadera bofetada a la indiferencia social frente al dolor ajeno. Pienso que vivimos con demasiado miedo a perder nuestra situación, sea mala o buena. Somos una sociedad conservadora, gritar y protestar nos encanta. Pero actuar con riesgo a nuestros intereses es tela de otro costal. A veces pienso que si alguien en el metro, una sola persona, esgrimiera aunque fuera un cuchillo, conseguiría lo que quisiera de las decenas de usuarios, nadie se atrevería a dar el primer paso para reducirlo. Luego, cuando es tarde intentamos justificar nuestra pasividad como el protagonista de tu relato: considerándonos víctimas colaterales. Muy bueno. Felicidades!

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  13. Me has hecho recordar que una ves oí gritar a los vecinos y sabiendo que le pegaba a su mujer no lo denunciamos. ¡Tienen hijos mayores para evitarlo, no es de nuestra incumbencia! dijo mi marido. Hoy en día llamaríamos a la policía. Muy buen micro, David.
    Un abrazo

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  14. Tan duro como real.
    Saludos.

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  15. Un relato tremendo... Estremecedor... Tan real como lo es el mundo en que vivimos

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  16. Un micro muy duro y que invita a reflexionar, muchas veces por temor a resultar perjudicados hacemos oídos sordos ante casos como el que nos cuentas.
    Es un tema muy de actualidad y nunca deja de sorprendernos las consecuencias que acarrea cuando nadie hace nada al respecto.
    Saludos Julio David.
    Puri

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